Uno de los grandes hitos de los últimos años en educación, ha sido el cambio educativo; y en su nombre se han intentado, y llevado a cabo, infinidad de acciones.
María Rosa Torres, en el texto Enseñar en tiempos de cambio, describe “dos realidades superpuestas y contradictorias” como generadoras de la necesidad imperiosa de cambio que está sufriendo el sistema educativo formal. Estas realidades son:
- El desarrollo y la expansión tecnológica.
- El desarrollo y la expansión de la pobreza y la exclusión social.
Los avances tecnológicos, junto a la expansión del uso de computadoras y la red; fragilizan y acrecientan el estado endeble de poblaciones históricamente vulnerable, y cooperan en la adición de nuevos sectores.
Para la autora, la solución se encuentra en la capacidad de aunar estas dos realidades, bajo un mismo fin. De lo que se trata, es de llevar a cabo un profundo cambio que desborda el ámbito educativo formal, hasta llegar a la sociedad toda.
El cambio educativo tendrá que ver, en palabras textuales de la autora, con “un buen docente, dispuesto a aceptar para sí los desafíos de un nuevo rol (…); que aproveche las tecnologías para la enseñanza y para su propio aprendizaje. Una buena tecnología sensible a los contextos, a las personas y a sus ritmos de aprendizaje. Una buena política educativa con voluntad política y sensibilidad social”.