La depresión es una de las enfermedades psíquicas que más se ha acrecentado en los últimos años. En la actualidad cerca del 20% de la población la padece; esto incluyendo alarmantemente a niños pequeños.
Dado el profundo dolor emocional que sufre quien la padece, la depresión aguda (melancolía propiamente dicha) conduce en muchos casos al suicidio; lo que la hace ser un importante factor de riesgo a considerar.
De acuerdo a Bernardo Stamateas, debemos diferenciar entre la depresión (y melancolía) y la baja temporal del estado de ánimo. Esta última, como su nombre lo sugiere, es temporal, viene y va; mientras que la depresión, persiste con el paso del tiempo.
Como cuadro sintomatológico, se caracteriza por la pérdida de interés en el mundo externo, ya sean personas, actividades, objetos…; ideas negativas; fuertes sentimientos de culpa; ideas de suicidio y desgano.
La depresión se origina por una pérdida, la cual puede ser de conocimiento por parte de quien la padece (pérdida de un ser amado, pérdida de empleo, etc.); o puede ser una pérdida de tipo inconsciente. En este último caso la persona siente dolor y angustia pero no sabe porqué. En cualquiera de estos casos, si la depresión sobrepasa el año, será necesaria la ayuda de un profesional.