Las disfunciones sexuales en la mujer son más frecuentes que en el hombre; esto obedece, por lo general, a las diferencias en la educación de uno y otro sexo.
Las disfunciones sexuales, implican una alteración en la respuesta sexual considerada “normal”. En las mujeres, Kornblit enumera las siguientes:
- Excitación sexual inhibida. Este trastorno es comúnmente denominado “frigidez”. Las causas más frecuentes, desde el punto de vista psicológico, son: estrés, ansiedad, sentimientos de culpa, vergüenza, miedo al rechazo y desconocimiento acerca de la propia sexualidad y cuerpo.
- Vaginismo. Consiste en un espasmo vaginal que impide u obstaculiza la penetración. Puede considerárselo un grado más avanzado de excitación sexual inhibida.
- Anorgasmia. Implica la ausencia de orgasmos, o la imposibilidad de alcanzarlos. La anorgasmia es uno de los trastornos más comunes en las mujeres; hasta hace unos 20 años se calculaba que el 80 % de las mujeres eran anorgásmicas.
- Dispareunia. Consiste en un dolor vaginal causado por falta de lubricación. Este trastorno es común, y esperable, en las mujeres post-menopáusicas.
Los sexólogos afirman que la mayoría de las disfunciones sexuales en la mujer se deben más a cuestiones culturales que a cuestiones orgánicas. Un correcto tratamiento puede mejorarlas e incluso hacerlas desaparecer.