El lenguaje del bebé no siempre es claro y directo, ya que se basa en pequeñas expresiones faciales, posturas y tonos corporales, y diferencias en la modulación e intensidad del llanto. Pese a ello, estudios comenzados a partir de los años 70`, afirman que las expresiones emocionales son comunes a todos los seres humanos.
De acuerdo a Delval, todos experimentamos diferentes emociones, producto de los acontecimientos significativos de nuestras vidas; y con los niños pequeños sucede lo mismo.
Actualmente se supone que los neonatos son capaces de expresar emociones como el interés, el disgusto y el malestar; y que, entre los cuatro y seis meses, comienzan a expresar rabia, alegría, sorpresa, miedo y timidez.
Para los niños que aún no hablan, las micro-expresiones poseen una gran validez comunicativa; dado que los padres pueden descifrar necesidades y deseos, al igual que comenzar a establecer un código común con ellos.
Podríamos decir entonces que la comprensión del lenguaje del bebé, depende de una actitud serena y alerta de los padres.