El sexo en el matrimonio, corre el riesgo de caer en la monotonía y la falta de pasión y deseo. El día a día, los problemas cotidianos, el trabajo, los niños y la falta de comunicación e incomprensión hacia el otro; pueden deteriorar la pareja.
John Gray, en su libro Venus y Marte en el dormitorio, nos describe de qué manera la falta de conocimientos sobre las particularidades de hombres y mujeres, lleva a que los integrantes de una pareja se distancien cada vez más en su intimidad. Este autor sostiene que existe una diferencia básica entre los sexos: mientras el varón necesita del encuentro sexual para conectarse con su intimidad, expresar sus sentimientos y abrirse a ellos; la mujer necesita primero de esa apertura y bienestar emocional, para luego poder disfrutar del encuentro. Es decir, varones y mujeres necesitan lo mismo, pero en diferente orden.
Si estas diferencias pueden ser comprendidas y aceptadas, la sexualidad se enriquece.
El sexo en el matrimonio no tiene por que ser anoréxico, rutinario y, principalmente, ocasional.