Las familias ensambladas se caracterizan por ser familias que se forman en segundas nupcias. Están conformadas por adultos que han contraído matrimonio anteriormente; y donde al menos uno de ellos, ha tenido hijos.
Este tipo de familia, se ha vuelto muy común en nuestra época, luego de que el divorcio y la separación se volvieran más aceptables socialmente; y, por lo tanto, más recurrentes.
A diferencia de lo que popularmente se cree, las parejas de este tipo de familia poseen índices de divorcio más altos que aquellas parejas de primeras nupcias. Esto quizás se deba a las contingencias particulares que deben afrontar estas familias. Para comenzar, podemos destacar que se conforman luego de pérdidas: la ruptura de la familia anterior, cambios de domicilio; y todo lo que esto conlleva.
El período de adaptación a la nueva familia suele ser largo y dificultoso, sobretodo para los hijos. Se deben construir nuevos vínculos y establecer nuevas reglas y tradiciones. Además, los niños tienen más de dos figuras parentales; y por lo general, más de un hogar.
Las familias ensambladas tienen más tareas a realizar que los demás tipos de familia. La paciencia y la tolerancia serán dos aliados poderosos para el logro de la integración familiar.