Sabemos que en realidad no existen recetas para enseñar; pero Estanislao Antelo, ha logrado acercarse bastante a este objetivo al proponer varios ítems, a manera de instrucciones, para ser maestro; las cuales permiten que el proceso de enseñanza-aprendizaje sea posible.
El autor sostiene que para enseñar el docente debe:
- Pasar. La tarea básica del docente es pasar contenidos a sus alumnos; contenidos que él ha recibido, y que ha moldeado.
- Cocinar. Debe darle forma a las asignaturas, y ofrecerlas apetitosas para su consumo. Cuando el docente no condimenta sus clases, ni mezcla contenidos, y entrega un trozo completo de conocimiento para ser digerido; el alumno traga sin masticar, y luego devuelve exactamente igual, repitiendo la lección de memoria.
- Instruir. Otra tarea básica en la docencia es instruir, en el sentido de enseñar, comunicar, informar, ofrecer conocimientos.
- Exhibir y exhibirse. El docente debe ofrecer las materias, y ofrecerse a él mismo, de forma atractiva para que el proceso de enseñanza tenga lugar.
- Inventar. Debe ser capaz de crear, combinar y hacer raro lo habitual.
- Coleccionar. Al igual que un coleccionista, el docente debe clasificar, ordenar y dar un sentido al conocimiento.
- Capacitar. Capacitar en el sentido de hacer capaz a alguien.
- Prometer. El docente debe ser capaz de mostrar y asegurar que el conocimiento nos conduce a un futuro mejor.
- Amar. Por último, sin amor a lo se hace, y a los destinatarios de nuestra acción, no es posible la enseñanza.
Para cocinar esta receta del docente debemos mezclar mucho amar e instruir, con un poco de inventar, coleccionar y pasar; añadirle una pizca de capacitar y prometer; sazonarlo con exhibir y exhibirse; y estará listo para servir.