La experiencia en Summerhill es un modelo alternativo para pensar la educación escolar en nuestros días. Summerhill es una de las llamadas “escuelas nuevas”, “escuelas alternativas” o “escuelas activas”; fundada hace casi 90 años, por A. S. Nelly.
Para el fundador de Summerhill, el eje rector de la educación es la libertad del niño; todo lo demás: conocimientos, destrezas y habilidades; se dan por añadidura. Para él, una escuela que no respeta y a la vez estimula la libertad, está condenada al fracaso y a la infelicidad del alumno. Educando al niño en la libertad, se logra generar la iniciativa propia para que éste estudie con deseo y estímulo.
Claro que no se trata de dejar que el niño “haga lo que le venga en gana”; al niño se le exige el respeto recíproco hacia los demás (sean éstos adultos o niños); y hacia la propiedad privada de terceros. En palabras de Nelly “hay una gran diferencia entre obligar a un niño a que deje de tirar piedras y obligarlo a aprender latín. El tirar piedras afecta a los otros; pero aprender latín solo le afecta al niño”.
El éxito de este modelo, posiciona a summerhill como un modelo alternativo para conocer, investigar y poner a prueba.